El 'Chef Rebelde': Jordi Cruz Desvela Su 'Borracera Cannábica' con Eva González y Cayetano Rivera
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El 'Chef Rebelde': Jordi Cruz Desvela Su 'Borracera Cannábica' con Eva González y Cayetano Rivera

Por Andirice Oasis·

En una confesión que ha detonado el panorama mediático, el aclamado chef Jordi Cruz, figura estelar de la gastronomía y la televisión, ha irrumpido en el foco de la atención pública con una anécdota que trasciende los fogones. Lejos de las cocinas de alta tensión, Cruz compartió en el pódcast 'B3tter' una experiencia sorprendente que lo vincula con dos iconos del corazón español: la presentadora Eva González y el torero Cayetano Rivera. Un momento, al parecer, cargado de humor, imprudencia y un inesperado desenlace.

El relato de Cruz, narrado con su habitual franqueza, sitúa la acción en una cena íntima. Según el cocinero, la velada tomó un giro inesperado cuando Cayetano Rivera, conocido por su imagen pulcra y su dedicación al deporte, lanzó una propuesta audaz. "Un día me fui a cenar a casa de Eva González, en ese momento su marido, Cayetano Rivera, un tío guapísimo, se cuidaba... Eva le tenía mucha manía a la marihuana. Y Cayetano, para tocarle las pelotas después de cenar, me dice '¿hacemos un porro, Jordi?'", desveló Cruz, marcando el inicio de una "contienda" que pocos hubieran imaginado.

La escena, digna de un guion de comedia, se intensificó con la descripción del material en cuestión. Cruz detalló que Cayetano disponía de "un cogollo triste y seco en una copa en el armario", evidenciando que la improvisación era la tónica dominante. La técnica del torero a la hora de armar el cigarrillo fue igualmente comentada por el chef: "Lo hizo mal hecho, con la trompeta mirando a Roma", apuntó con sorna, preparando el terreno para el clímax de esta singular "batalla" recreativa.

El momento cumbre llegó cuando Jordi Cruz, en un acto de aparente osadía o simple curiosidad, aceptó el reto. "Le pegué una calada y me quedé en el sofá echado del palo malo", confesó, describiendo un efecto demoledor e instantáneo. La reacción de Cayetano Rivera no se hizo esperar, lanzando una "estocada" verbal que resonó en el ambiente:

"Mira el catalán flojo", exclamó el torero, en un instante que quedó grabado en la memoria del chef.

Apenas consciente y luchando contra los efectos, Cruz balbuceó una respuesta que confirmaba la magnitud del impacto: "Te estoy escuchando, no puedo reaccionar". El chef concluyó su análisis sobre el incidente reconociendo sin ambages: "No me sentaron bien". Un veredicto claro sobre su incursión en un terreno ajeno a los sabores y texturas que domina con maestría. Para un análisis más profundo sobre los efectos de estas sustancias, puedes consultar fuentes especializadas como el Plan Nacional sobre Drogas.

Sin embargo, la revelación de Cruz no se detuvo ahí. El mediático cocinero profundizó en sus propias batallas personales, identificando una adicción mucho más "normalizada" en su vida. "Mi droga ha sido el tabaco. Me ha gustado mucho fumar y es la droga de mi vida, el curro y el tabaco", reflexionó, trazando un paralelismo entre su intensa ética laboral y su relación con el cigarrillo. Esta honestidad añade una capa de complejidad a su figura pública, mostrando que incluso las estrellas enfrentan desafíos cotidianos más allá de los reflectores.

La experiencia de Jordi Cruz sirve como un recordatorio vívido de que los efectos de sustancias como el cannabis son altamente variables. El Ministerio de Sanidad, a través del Plan Nacional sobre Drogas, subraya la "borrachera cannábica" como una consecuencia inmediata, con síntomas que van desde "sequedad de boca, enrojecimiento ocular, taquicardia, descoordinación de movimientos, risa incontrolada, somnolencia, alteración de la memoria, de la atención y de la concentración". Un despliegue sintomático que, sin duda, el chef experimentó en primera persona en aquella memorable cena. Este episodio, más allá de la anécdota, abre el debate sobre la percepción pública de las celebridades y sus "momentos fuera de juego", demostrando que la vida, a veces, sabe más imprevisible que el plato más elaborado.

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